Su etiqueta lleva en su imagen central una loica con un vibrante pecho escarlata, visible gracias a un barniz brillante. Según comenta, Solange Rojas, cofundadora de la viña, se trata de un homenaje a la loica. “Un ave que sobrevuela los campos chilenos y de la cual existen leyendas en el folclore campesino y mapuche sobre su pecho colorado, considerada sanadora y de buen augurio”, dice.
Por su parte, Kurt Castro, también cofundador, explica que este vino sigue en parte la línea de los anteriores: es 100% vegano, sin filtrar y elaborado con levaduras nativas. “Es nuestro primer ensamblaje y buscamos reunir cepas características como el intenso Cabernet Sauvignon de Colchagua y el elegante Syrah que se produce en los valles de Cachapoal”, agrega.
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