Juan Ignacio Molina, gerente general, explica que esta tecnología permite ahorrar kilos de etiquetas, reduciendo considerablemente las mermas de papel y tintas que antes se botaban a la basura. “De esa manera se produce una mejora sustentable, principalmente para la producción gráfica vitivinícola”, señala.
“Muchos de nuestros clientes de vino exportan sus productos a mercados muy exigentes, como es el mercado asiático (Japón). Por lo mismo, es fundamental asegurar y apoyar el control de calidad”, agrega el máximo ejecutivo de AMF Etiquetas.