El acuerdo forma parte de un proyecto que lleva adelante la compañía vitivinícola chilena que entrega distintas alternativas para transformar materiales desechables derivados de sus procesos productivos a través de acciones eco-amigables para el consumidor.
Coincidentemente, la fabricación de esta zapatilla se desarrolla a partir de la recolección de materiales, en un esquema conocido como reciclaje creativo, que aprovechan residuos que se transforman en diferentes diseños.
“La idea de esta alianza es potenciar la economía circular fabricada en Chile, utilizando materiales que son desechos para otros para crear zapatillas urbanas de calidad, únicas y conscientes”, señala Felipe Arrigorriaga, gerente general de Kruza.
Desde Veramonte, comentan que esto forma parte del pilar de sustentabilidad de la empresa, en relación con la reducción de los desechos de la producción de vinos. “El año 2019 redujimos el 83% de los residuos industriales (vidrio, plásticos, papel y metal) y, en los últimos dos años, hemos aumentado el reciclaje de residuos en un 35%”, dice su gerente general, José Aguirre.