Por ejemplo, el sábado 24 de agosto se produjo una gran choripanada, regalándose más de 2.000 choripanes a todos los asistentes. Fue el marco adecuado para que el alcalde de la ciudad, Camilo Benavente, anunciara la instauración del Día del Choripán, que se festejará cada año el penúltimo sábado de agosto, como parte de la Fiesta de la Longaniza.
En la Plaza de Armas de Chillán, la fiesta de este año tuvo una gran variedad de stands y de actividades para todos los asistentes. Como el Pabellón de la Cecinería, que se presentó como un homenaje a la historia de los cecineros locales que han mantenido viva la tradición de la longaniza de Chillán.
Una Carpa Gastronómica capturó además la esencia culinaria con un evento de cocina en vivo, para empapar a todos los asistentes de los sabores locales y enseñar antiguas recetas transmitidas de generación en generación.
A su vez, el Mercado Gourmet presentó una atractiva oferta de productos artesanales, como aceites, conservas e infusiones para celebrar lo mejor de la región. Y la Feria Familiar fue el punto de encuentro de los asistentes, con juegos tradicionales y shows de arte popular. La fiesta tuvo también espectáculos de música las tres noches.