Esto ha permitido que los principales Cabernet de Chile se hayan vuelto cada vez más buenos y, en el extremo superior, vinos de gran intensidad de sabor, concentración de frutas y estructura fina, lo que los hace dignos de guardarse.
Entre estos vinos, destaca Catalina 2018, de viña Santa Ema, además de Château Los Boldos Grande Réserve 2019; Manso de Velasco 2018, de Miguel Torres; Le Dix 2018, de Los Vascos; La Parcelle 8, 2017, de Lapostolle, y otros.
Acerca del primero de ellos, señala The Drinks Business que se trata de “un delicioso ejemplo de la capacidad de Chile para elaborar tintos maduros y carnosos con una estructura seca y una acidez fresca”.
“Una mezcla impresionante, potente y de alta gama de Maipo Alto Bordeaux por una suma relativamente asequible”, agrega la publicación en referencia a este vino, un blend compuesto por 72% Cabernet Sauvignon, 20% Carmenère y 8% Cabernet Franc.