Su enólogo, Horacio Vicente, explica que si bien este es un vino innovador, busca también rescatar las raíces criollas de la fiesta latina, donde los amigos y la música se unen para celebrar la vida. Con ello, hace referencia a que la marca La Chimba se inspira en el antiguo barrio bohemio de Santiago, “al otro lado” del río Mapocho, donde en tiempos de la Colonia se juntaban campesinos y artistas en torno a la música y al vino.
Parte de este rescate, la viña eligió una cepa tradicional como el Moscatel, para este primer vino La Chimba. “La mezcla de uvas Moscatel Rosa y Moscatel de Alejandría permiten crear un vino de color rosado pálido, de gran expresión aromática, con notas florales y de frutas exóticas”, agrega el enólogo de San Esteban.