Para James Collado, cofundador y CTO de JetBrokers.io, uno de los principales impactos de la ley será el cambio cultural que deberán enfrentar las empresas del ecosistema inmobiliario. Según él, hay prácticas que estuvieron normalizadas durante años y que simplemente ya no podrán tener lugar.
“No se podrán compartir datos de personas con terceros sin su consentimiento explícito. Toda transferencia o uso de datos, incluso para perfilamiento financiero, requerirá que el cliente lo autorice expresamente”, afirmó Collado.
Entre las novedades, se requerirá consentimiento explícito para guardar, usar o compartir datos personales. Las empresas inmobiliarias no podrán almacenar datos indefinidamente, enviar marketing sin permiso, compartir información con terceros ni negar el derecho de los clientes a borrar sus datos.
El rubro inmobiliario es, a juicio del ejecutivo, particularmente sensible debido a la gran cantidad de información que interviene en una compraventa: datos personales, antecedentes financieros, historial crediticio, reservas, cotizaciones y documentación asociada a financiamiento.
“La industria tendrá que entender que los datos pertenecen a las personas y que existen límites respecto a cómo pueden utilizarse”, comentó Collado. “La tecnología puede ayudar a hacer procesos más rápidos y eficientes, pero siempre respetando el consentimiento y la voluntad del comprador”, agregó.