En contraste, la calefacción no eléctrica –principalmente a gas, parafina y leña– aumentó en el mismo lapso del 42% al 51%, marcando una clara preferencia por alternativas menos expuestas al efecto de las alzas tarifarias.
La temporada 2025 registró la venta venta de 934.000 aparatos de calefacción –incluyendo calientacamas, estufas eléctricas y no eléctricas–, equivalentes a $47.000 millones, siendo junio el mes de mayor rendimiento. Sin embargo, en 2024, se habían comercializado 1 millón de unidades, por un total de $53.000 millones. En tanto, en 2023 el peak se alcanzó con 1 millón de unidades equivalentes a $65.000 millones en ventas.
El análisis por tipo de calefacción no eléctrica muestra, según NielsenIQ, un crecimiento sostenido en valor durante 2025. Mientras las estufas a pellet y leña aumentaron un 5,5%, las a gas parafina lo hicieron en un 6,3% y las a gas en un 12,1%, con un promedio de expansión del 7,9%.
El mencionado impacto económico de la electricidad está impulsando, como muestran estas cifras, una migración hacia sistemas de calefacción más tradicionales. Comentan en la empresa analista de mercado que se trata de un cambio que podría marcar la tendencia para las próximas temporadas de invierno si las tarifas continúan al alza.