En estas áreas es donde tienen lugar reuniones familiares, cenas, asados y los tradicionales encuentros de «amigo secreto», que son las actividades más populares y que las convierten en el centro de las festividades de fin de año para muchos residentes.
“La preferencia por estos espacios se debe a su comodidad, tamaños, cercanía y, en muchos casos, al equipamiento que ofrecen, como parrillas, mesas, y áreas cerradas para mayor confort”, explica Rafael Escobar, fundador de Kastor.
Comenta él que las reservas aumentan considerablemente durante noviembre y diciembre. “Los espacios más completos y con mejores vistas son los primeros en agotarse”, señala Escobar. Y agrega que los precios de arriendo de estos espacios oscilan entre $10.000 y $50.000, dependiendo de las instalaciones disponibles, lo que los convierte en una opción accesible para muchos grupos que no tienen dónde celebrar en un lugar más amplio que su departamento.
La tendencia que recogen los datos de Kastor refleja un cambio en los hábitos de celebración, necesitando cada vez más personas encontrar espacios de mayor tamaño que sus hogares y cercanos.