Este alimento destaca por sus características organolépticas que lo hacen único. Con una consistencia intermedia entre yogur y leche cultivada, se comporta en una bebida diferente, que requiere el doble tiempo de fermentación que un yogur tradicional.
Dado que contiene 12 cepas distintas de microorganismos, a diferencia del yogur, que solamente tiene dos, el kéfir ofrece a su consumidor una sensación que se traduce en un efecto de refrescamiento y efervescencia en la boca.
Marcos Apablaza, product manager de Yogurt Soprole, comenta que los consumidores están demandando cada vez más productos que puedan contribuir a la salud digestiva. “Por eso es que ahora lanzamos nuestras tres variedades de kéfir, que además de ser rico y dar una leve sensación de efervescencia, aportará al desarrollo de la microbiota intestinal de quienes lo consumen”, señala.
Disponible en las góndolas de productos lácteos en supermercados y almacenes, Kéfir viene en formato de un litro y en tres alternativas de sabores: berries, tropical y natural. Se trata además de un producto libre de sellos.